
Ahora mis dedos tiemblan como las cuerdas de Jack Johnson. Es como que mis párpado se ahogan en un extraño insomnio y sigo viendo tus fotos, la tercera y otra mas.
5:27, no puedo dormir. Rencor por el ansiado "te quiero" paterno, rencor a mi mismo por nunca llamar a mi cuna, rencor de nuevo por nunca llegar a la séptima meta, rencor al mundo por que Ferrari es para los Subercaseaux, rencor al cielo por no ser morado.
Dios, lo siento. No lo planeé, pero no podía seguir dañándome así, necesite algo para mi mismo, y eso era alejarme.
Un día Anais me mirara y extenderá los brazos hacia arriba y la llevare en los hombros riendo. Are que ella no vea los sauces derritiéndose, voy a hacer que ella no vea botellas a bocas de malaventurados ni canchas de tierra. Esa sera la mejor alegría que el dinero podrá comprar.
Seguiré las semillas alrededor de tus vayas rojas de madera, aplaudiendo iré silbando y fumando. Te ves tan bella, por favor por nosotros no mires a ninguna otra parte. Y esta noche caminaremos por los sueños de todas las cosas que nos perdimos, seguiremos despiertos por las cosas que aun queremos, aun queremos ser, aun no queremos que esta noche calcinemos los susurrados besos.
Como lloro cada noche al recordar puteadas de las viñetas de los seis años. Tomo mis tobillos, apoyo mi mentón en las rodillas desnudas y aprendo a sufrir por lo ya pasado y por lo no bien echo por el. Toma lo que este bien y lanzadlo por el camino para encontrar el fin, hasle valer tu vida en el. Cuidado con lo que tocas con los ojos y vuela de cabeza y cuidado con lo que lees, ahí esta! el fin de lo que yo nunca espere. Tal vez si te perdone después de todo, de aquí adonde los colores mueren.

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