jueves, 31 de julio de 2008
Filio
El mudarme detrás de tu espejo
Y mirar detallada y desnuda
La estructura de todas mis dudas
Perfumando a las horas
Amiga y señora del sueño
miércoles, 30 de julio de 2008
Sin titulo I. Por Sebastian R., Pablo R.
Era raro que sus tacones rojos brillaran tanto de noche, a decir verdad, no brillaban sino que algo llamaba la atención. Era “La cruzada del monte”. Yo siempre me distinguí por mi pinta de alcatraz. Odiaba una camisa, ni mucho menos me pondría una corbata de ser por mí. Algo estaba diferente aquella noche de velas en las barandas. Solo pise dos rayas, odiaba las separaciones.
Sujeto: Tobías Márquez; Predicado: Alcoholisante personaje endeble ante todo tipo de adicciones y pecados, pero con una gran vocación caritativa y un alma de comunista, amante secreto de la anarquía y de Julieta. Un sujeto que, a pesar de su camisa morada y su pelo grasiento, hablaba con un aire de intelectual. Según muchos, un escritor que prometía paranoia y violetas a las orejas. Estado permanentemente depresivo, pero carismática mente sociable.
No soportaba las calles de París. Todos canosos de mierda con almas de tres metros. Todos como Huidobro. “A la mierda”, decía yo. Ella me miraba con vergüenza, como si me importara. Odiaba sus tacones rojos. Un día dejaríamos de ir al teatro y ahí abra acabado todo. No por ser escritor debo ir a esos supuestos actos dignos de una mente sofisticada, o altruista como diría cierto deforme personaje, lagos de supuesto néctar que solo alimenta el alma de aquel indefenso ignorante.
Dios, como odiaba esos tacones rojos que sonaban serios y secos cuando pisaban mis colillas. Ella tiene un problema con ella misma. Si la conocieran… Es hermosa. Cuadrada, arrivista, puta y argentina. Ni yo mismo sabía que hacia ahí, fumando Latino sentado en una banca de mármol al frente de Le rué de Montell. Un día tuve la respuesta y ahora no la recuerdo. Siempre pensaba en Julio y en por que se había fascinado tanto con esta ciudad.
De pronto se da comienzo al día D. Entran los soldados por los costados y por el centro, y su orgullo es demacrado por la sofisticada arma de la marioneta. Tomó mi mano y me obligó a tirar mi tercer cigarro en esos diez minutos de exquisita nada antes de entrar a recibir balas durante dos horas y algo.
En esas dos horas recordaba la violación a Julia, la enfermedad de esta misma y su posterior supuesto intento de suicidio. Ella se tambaleaba con ojos poco abiertos. El maquillaje estaba todo arruinado y rodaba por las paredes. Cinco pastillas. Se sentó y prendió un cigarrillo botando los ahogos en un cenicero en forma de grito. Diez pastillas, tres cigarros mas. Inconsciente lloro por la madrugada gritando sola en la averna, las paredes se abalanzaban sobre ella y pronto ceso el sollozo mientras los sillones tomaban el te. Esto no es sobre como desperdiciar, esto es como saber cocinar. Antes, los asquerosos cafés de Felipe. Después, los imbebibles cafés de Felipe, el mirar como amanece a las seis y media de la mañana. Te puedes esconder aquí de noche por la mañana hacia la madrugada. Ten bien gacho el remolino. Si te ven, las flores no crecerán solas. Camina hacia el este si quieres, asta donde alcance a ver. Te dejare brillar, un poco al comienzo pero después si. Solo déjame historias para mis futuros. Ahora si recuerdo, estaba en un soso intento por encontrar a mi maga.
Con un cigarrillo en mi mano, su hombro en la otra y mi pecho haciendo del más bello parque que llama a la gente a echarse sobre él, me encontraba en la cama disfrutando de la absoluta nada. La luz se asomaba tímida entre las persianas para cubrirme solo a mí. Como si incluso esa luz que busca iluminarme por sobre los demás tuviera miedo de mis miradas o las frases que tanto me gusta inventar. Como me gustan esas frases. Primero crean un pequeño murmullo en el público, luego la gente sobre la tarima se confunde, comienzan a revisar sus papeles, y surge esa mirada asustada hacia el productor. Y todo acaba sobre mí, sonriente, al término de mi discurso revolucionario frente a gorilas que se hacen pasar por delfines. Deberían dejar de invitarme a esos show.
Qué tranquilidad. Recordando caí en las carcajadas que despertaron a esa prostituta encubierta que por no sé qué códigos se ha escabullido todo este tiempo entre mis sabanas. Y ahí venía, como todas las mañanas, el soplo de la noche anterior. Una mezcla de alcohol, cigarros y mucho arrivismo. ¡Pero que desagradable son sus ojos sobre los míos! No sé que detesto más, ver mi demacrada figura reflejada en los ojos de ese tipo de mujer o simplemente sentir su olor pegarse a mi piel. Como si el sexo significara algo.
La eché a un lado con la mayor arrogancia posible y me levanté ignorando las pantuflas que la sirvienta con esmero coloca al lado de la cama.
martes, 29 de julio de 2008
Anaís, vienes con el sol

En siete meses, tu rostro no se desvanecerá desde mis pupilas. Tus ojos acomodados estarán sobre la punta de mis pestañas. Te envidio , porque nacerás sabio, porque no sabrás nada de todas las cosas malas que nosotros sabemos, tu solo miraras con curiosidad y reirás. Te amo, siete meses mas para meserte.
Maldito trasandino te amo.
Me miras, de cerca me miras, cada vez mas de cerca y entonces jugamos al ciclope, nos miramos cada vez mas de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre si, se superponen y los ciclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuvieramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia obscura. Y si nos ahogamos en un breve y terrible absorver simultaneo del aliente, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
Rayuela, Julio Cortazar.
Otro climax

Ahora mis dedos tiemblan como las cuerdas de Jack Johnson. Es como que mis párpado se ahogan en un extraño insomnio y sigo viendo tus fotos, la tercera y otra mas.
5:27, no puedo dormir. Rencor por el ansiado "te quiero" paterno, rencor a mi mismo por nunca llamar a mi cuna, rencor de nuevo por nunca llegar a la séptima meta, rencor al mundo por que Ferrari es para los Subercaseaux, rencor al cielo por no ser morado.
Dios, lo siento. No lo planeé, pero no podía seguir dañándome así, necesite algo para mi mismo, y eso era alejarme.
Un día Anais me mirara y extenderá los brazos hacia arriba y la llevare en los hombros riendo. Are que ella no vea los sauces derritiéndose, voy a hacer que ella no vea botellas a bocas de malaventurados ni canchas de tierra. Esa sera la mejor alegría que el dinero podrá comprar.
Seguiré las semillas alrededor de tus vayas rojas de madera, aplaudiendo iré silbando y fumando. Te ves tan bella, por favor por nosotros no mires a ninguna otra parte. Y esta noche caminaremos por los sueños de todas las cosas que nos perdimos, seguiremos despiertos por las cosas que aun queremos, aun queremos ser, aun no queremos que esta noche calcinemos los susurrados besos.
Como lloro cada noche al recordar puteadas de las viñetas de los seis años. Tomo mis tobillos, apoyo mi mentón en las rodillas desnudas y aprendo a sufrir por lo ya pasado y por lo no bien echo por el. Toma lo que este bien y lanzadlo por el camino para encontrar el fin, hasle valer tu vida en el. Cuidado con lo que tocas con los ojos y vuela de cabeza y cuidado con lo que lees, ahí esta! el fin de lo que yo nunca espere. Tal vez si te perdone después de todo, de aquí adonde los colores mueren.
La semana de los 1001 cigarros
Ojala que las flores sigan volando. Ahora que estas allá.
Tapas el sol con la punta de uno de tus dedos, y comienza la noche. Con otro dedo cierras mis ojos y, por dentro, te posas entre lo oscuro.
Te ríes, me hablas. Me abrazas y sueño que sueñas con migo. Tal vez ahora te empieces a reír distinto, pero nunca dejes de tomar mi mano como siempre lo has echo.
No quiero hablar de ello. Solo quiero hablar de ti.
Asi que este es el famoso Sebastian!
Cuando lean esto, finjan estar enojados ok?

Hola vida, yo, tu y todos los presentes. En esta especial ocasión quiero poder entender porque me someto a tales sacrificios sabiendo que ya es suficiente. Diez y siete años vagando como un mártir y nunca que se me a agradecido sino que se me a reclamado.
Hola viejo, ¿como esta tu hija?
Hola mi maga, ¿como esta él?
Hola amigos, ¿Todos bien? Como siempre, que gusto.
Dios a escogido mi cabeza para ser alguien que no destaque, sino que ayude a los que no ayudan e ignoran. Voluntariamente e escogido, no a mi merced, la abnegación digna de ojos llorosos en la mañana, de cigarro tras cigarro, de dejarte ir para un quizás mañana me mires a mi.
Cordialmente ella es.

Ella puede atrapar con los brazos el sol,
o inventar con un trozo de tela una flor.
Encender la mañana con solo ponerse a reír,
abre alguna ventana y el aire se cuela feliz.
Ella teje una historia de luz y algodón
y a su paso la sombra se vuelve color,
nunca dice soy tuya al igual que la luna de mi
pero a diario se entrega brillante y entera.
Completa, sincera.
Alejandro Filio.
